martes, 28 de enero de 2014

La corta espera...

...sólo 9 días.

He tenido una betaespera muy tranquila, un día de reposo, un finde lleno de planes con mis amigos y una semana de trabajo intensa, diría que demasiado pero siempre ocurre lo peor cuando más relajada quieres estar.

Desde el último negativo hasta la transferencia me dediqué a salir a andar cada día, entre semana 1´15 min. aproximadamente y el finde de 2 hasta 3 horas. Mi intención no era hacer dieta seria ya que quedaban aún días festivos por el medio pero excepto algún pequeño pecado se puede decir que me porté requetebién, en la betaespera, aunque un poco menos en lo que a andar se refiere, seguí la misma tónica.

A los 4 días de la transferencia los pechos empezaron a dolerme, muy parecido a cuando la regla está a punto de asomar, en el primer embarazo no me dolieron hasta la semana 6, la tensión mamaria que me provoca la progesterona también era evidentes desde días antes. No me agobié, soy positiva y pienso que en un embarazo ese es un buen síntoma pero se parecía mucho al dolor de regla...

A dos días de la beta la sensación de dolor era bastante fuerte, a mí eso ya no me parecía un dolor de regla, creo que en la vida me han dolido así pero tocaba esperar un poco más, la beta caía en sábado y no tenía intención alguna de hacerme un sólo pipitest.

El jueves antes tenía cita con la psicóloga, estuvimos una hora hablando y me dijo que me veía muy tranquila, pero que seguramente las dos noches que me quedaban por delante serían menos relajadas. Se equivocó, las 2 últimas noches dormí un montón, pensé que la última por lo menos no pegaría ojo, igual que me pasó en las primeras betas pero no, dormí tan bien que llegué una hora más tarde de lo que había pensado al laboratorio.

Después de la extracción me di un paseo hasta casa y me puse a hacer salsa de tomate, no se me ocurió mejor forma de distraerme...

Los resultados los debía mirar por internet...metí la clave mal 4 veces, pensé que me la habían dado errónea pero no...al final entró...primero que si era tan amable de rellenar una encuesta (me cagué en su p--- madre, con perdón...y sin él), el cursor no bajaba, sólo veía mi nombre (ese ya me lo sé, me volví a cagar en su p--- madre)...por fin respondió y pude ver el resultado:
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  POSITIVO!!!! Imaginaros cómo me sentí bajando el puto cursor atascado  :P

Empieza una nueva etapa de muchos miedos, el paso imprescindible está dado pero espero no despertar nunca más de mi tan deseado sueño...

P.D.: Gracias a todas por estar siempre a mi lado y ánimo a todas las luchadoras, PODEMOS!!!

sábado, 25 de enero de 2014

Nuevo tratamiento...

...buscando mi sueño.

¿Para qué esperar? Con el visto bueno de la psicóloga me he lanzado a una nueva batalla y he de reconocer que es la mejor forma de recuperarme, me ilusiono casi como la primera vez aunque los miedos sean siempre más.

Otro ciclo natural con la novedad de tener que pincharme heparina desde la transfer es la estrategia,  a mí me gusta probar algo nuevo, me da más esperanzas que repetir lo mismo y a pesar de tener que sufrir sus efectos colaterales (escuece y deja morados) estoy dispuesta a pincharme durante el primer trimestre, la causa lo merece.

En la primera visita de control endometrial estaba todo listo aunque la gine se sorprendió de un endometrio de casi 12mm. para ir sobre seguro me pidió analítica de estradiol y progesterona, por miedo a que llegaramos tarde, en ese caso hubiesemos tenido que cancelar. Todo estaba OK así que programamos.

El día de la transferencia la doctora estaba encantada con la evolución de los embriones, eran dos blastos preciosos y en especial uno de ellos estaba a punto de caramelo, según ella era un triunfador, me emocioné mucho y lloré antes de empezar...

Como siempre la transfer fue rápida, sin problemas. La gine se quedó en la sala un buen rato, dándome ánimos y achuchones, me dijo que había muchas posibilidades porque embriones como ese veían muy pocos pero que la seguridad absoluta nunca existe.

Después me dejaron reposar más que nunca, una hora aproximadamente, hasta pensé que se habían olvidado de mí, oía como iban entrando y saliendo parejas de salas contiguas y yo seguía tumbadita.

Llegó mi octava betaespera...

domingo, 19 de enero de 2014

Un poco de todo...

...y de nada.

Aquí seguimos, unos días mejor que otros pero lo peor ya pasó, no me queda otra que mirar al frente y seguir el camino que tengo que recorrer para llegar a mi sueño.

En una entrada anterior hacía referencia a algo que me ha ido ocurriendo a lo largo de mi proceso de búsqueda: no querer oír frases que, de una manera u otra, aseguren que la próxima es la buena. Algunas de vosotras hasta me pedís disculpas porque seguramente lo habréis hecho alguna vez, no era un reproche a nadie, ni mucho menos, soy la primera que en más de una ocasión lo he dicho a alguien porque me podía el deseo de que así fuera. Al empezar el proceso no me molestaba, al contrario, era una motivación pero no sé porqué ahora me fastidia oírlo, pero como ya os dije sé que no se dice con maldad, todo lo contrario, pero prefiero no oírlo más y por eso también evitaré decirlo de ahora en adelante...las manías tontas que cogemos en esta lucha son muchas, espero no me queden nuevas por conocer.

En estos tristes días en los que nada me apeteció celebrar resulta que mi blog ha alcanzado más de 100 seguidores!!! ¿Estáis locas o qué? Me sigue sorprendiendo que os interese lo que os cuento, me siento tan repetitiva...

Y ahora toca monotema...Volví a la clínica para ver tanto a la psicóloga como a la ginecóloga, a las 2 visitas me acompañó mi madre (sólo me ha acompañado a punciones y transferencias), creo que era la mejor manera de que se convenciera de que la clínica no es el problema, allí estoy muy a gusto y sé que son buenos y sus protocolos correctos, flexibles, lógicos y lo que para mí es muy importante, me dan respuesta a todo lo que pregunto con explicaciones claras y con fundamento, y yo lo pregunto todo, todo, todo...

La gine me recibió con un gran abrazo y sin saber bien qué decirme o cómo consolarme, pero siempre consigue que salga de allí con nuevas fuerzas. Le dije que me gustaría poder renunciar y no seguir torturándome pero que no era capaz, el deseo era más fuerte que yo. Me respondió que no me lo iba a permitir, que yo de allí no podía irme con las manos vacías después de todo lo que había luchado, que si el dinero se convertía en un impedimento hablaba de nuevo con la coordinadora del centro pero que yo lo iba a conseguir y que no me dejaba tirar la toalla.

Revisó por enésima vez toda la documentación y pruebas que tengo realizadas, confirmó que tengo todos los estudios hechos, incluso los de abortos de repetición, que todo está bien y que simplemente ha sido mala suerte, los embriones que me están poniendo en ADE son muy buenos y habiéndome quedado embarazada en 2 ocasiones con mis óvulos de dudosa calidad es algo que no tiene otra explicación que la mala suerte. Igualmente me propone que para el próximo tratamiento quiere introducir la heparina, aunque mis factores de coagulación son normales me comenta que hay estudios que demuestran que la heparina también combate otros factores inmunológicos y prefiere no dejar nada al azar. Había vuelto a hablar de mí con la embrióloga, ésta le comentó que el día que descongeló para la transferencia los primeros 4 embriones no le convencieron 100%  e inmediatamente descongeló otros 4 que le parecieron ideales para mí, hasta que no lo vió claro no se quedó tranquila. También me propuso hacer "hatching" pero viniendo de una histeroscopia tampoco lo vi necesario. Acordamos volver a probar en ciclo natural a blastos. Al marcharme me dio un gran abrazo y me prometió que lo íbamos a conseguir, no le pregunté porque es absurdo pero pensé ¿CUÁNDO?

La visita a la psicóloga fue más una terapia para mi madre, le estuvo explicando que mi estado de bajón y mis lloros son más que normales, siempre y cuando con el paso de los días vaya mejorando, no me encierre, mantenga mis obligaciones diarias (trabajo, higiene, alimentación...) y que estar de bajón una semana-10 días es una forma de limpiarse y recuperarse. Que me dejen llorar cuando me apetezca y si es necesario lloremos juntas, hacerlo cada una en su casa no tiene sentido y reprimir los sentimientos para que no te vea quien te quiere y conoce lo que estás pasando menos (también aplicable a las parejas). Le reclamé su bloqueo cuando me encuentro ante un negativo y le pido un abrazo y no reacciona, sólo se le ocurre decir alguna de esas típicas frases que odiamos, le he repetido mil veces que no necesito que hable, sólo que me abrace para no sentirme tan sola , pero se queda como una estatua creyendo que si me abraza le da alas a mi pena...la psicóloga me daba la razón.

También descubrí pensamientos de mi madre que me parecen algo injustos hacia mí, nada muy grave pero ella piensa que he tenido una vida fácil y a la primera que se me han torcido las cosas me hundo, no creo que sea justo porque he tenido una vida "cómoda" en aquello que sólo ha dependido de mi esfuerzo y no tanto de la suerte: mis estudios, mi trabajo, mi casa son cosas que me he currado mucho y por las que he luchado, pero también he pasado por cosas que no dependían tanto de mi esfuerzo en las que sí sufrí y mucho, está claro que no tanto como ahora pero ¿hay algo más importante que los hijos? En el amor me he llevado más de un desengaño que lo mío me costó superar, perdí a una gran "amiga-hermana" inesperadamente con 19 años, la relación con mi hermano me ha hecho y me sigue haciendo sufrir sin haber motivos que justifiquen su "pasotismo familiar". 

Me comprometí con la gine y con la psicóloga a hacer cosas que me mantengan distraida, lo estaba haciendo, pero con el último negativo les dije que ni distraída ni aburrida, nada me sirve y que ya paso de todo...pero finalmente me convencieron. He cambiado la cocina por salir cada día a caminar ya que después de fiestas hay que limpiar un poco el cuerpo con verduritas, ensaladas, plancha y algo de ejercicio, en ello estoy...

Así han transcurrido mis primeros días del 2014, así y dedicando todos mis pensamientos  y energías a la Calvita...

sábado, 11 de enero de 2014

A ti...

...princesa.

Acabas de llegar a nuestras vidas y nos has revolucionado el día a día, hemos enmudecido y la vida se nos ha parado...sí, tú, tan pequeñita y ya has conseguido tenernos con el alma en vilo y sin saber qué poder hacer para ayudar.

Eres preciosa, pareces un bebé fuerte a pesar de todo y seguro que lo vas a demostrar porque tienes alma de luchadora y unos padres que te van a dar todo el amor necesario para ayudarte a seguir tu camino, un camino duro, no voy a mentirte pero confío que por su dureza tú te vas a convertir en una niña muy especial para todos...una campeona, un ejemplo a seguir, una persona que podrá crecer y disfrutar de su infancia aunque con un principio complicado.

No te rindas nunca, tienes detrás de ti un gran batallón de guerreras enviándote fuerzas (nunca están de más) pensamientos positivos, energía, infinito cariño...pero lo más importante es que tienes unos padres que son también grandes luchadores y de tal palo tal astilla...te buscaron mucho y al final te encontraron, ahora no van a renunciar a ti porque te tienen en sus vidas y formas parte de ellos, eres el sueño más preciado, su vida, su más puro amor.

Tu mamá es un encanto de mujer, dulce y cariñosa, guapa, inteligente, luchadora, siempre tiene unas palabras para calmar las penas de los demás y ahora no sabemos ni qué decir para calmar las suyas. Recuerdo el día que me dijo que estaba nerviosa porque tenía un retraso y no se atrevía a hacerse un test de embarazo por miedo a que fuese una realidad tan bonita que no quería perder, poco después me anunció tu llegada incrédula, emocionada y muy asustada. ¿Sabes? Tienes mucha suerte de tener una madre así, a mí me ayudó mucho después de perder mi sueño, me escribía y animaba cada día, me daba su apoyo y experiencia en tan duros momentos, fue una de mis muletas para comenzar de nuevo a soñar.

Calvita, te queremos y te enviamos mil besos y achuchones de fuerza, a ti y a tus padres, disfrútalos a tope porque son los mejores, créeme...



martes, 7 de enero de 2014

Lo que no me gusta oír...

...prefiero el silencio, un abrazo o un lo siento.

Aunque no encuentro fuerzas para estar activa en vuestros blogs necesito desahogarme, vaciarme, vomitar la mierda que llevo dentro. Escribir para mí es desde hace años una gran terapia y supongo que uno de los principales motivos por el que abrí este espacio de mi vida que comparto con vosotras, así que sin fuerzas pero con la necesidad de soltar lastre os iré contando cosas que siento, quizás tonterías, pero en este camino nos llenamos de manías, envidias y otros sentimientos que odiamos pero que somos incapaces de evitar...

Quizás siempre he tenido un defecto que para algunos es una virtud, todo depende de quién o cómo se mire, pero entre diplomacia y sinceridad me quedo con lo segundo. Con esto no quiero decir que vaya por la vida como un elefante en una cacharrería diciendo lo que pienso sin buscar la mejor manera pero hay veces, muchas, que la diplomacia no es más que una mentira, piadosa o no, es una mentira y punto. Entiendo que en temas muy complicados hay que ser sensibles y ponerle mucho tacto a las cosas pero todo tiene un límite y si somos realistas ser "bienqueda" tampoco sirve de nada, a mí me puede llegar a enervar.

¿Cómo relaciono esto con la lucha por ser madre y todos los tropiezos? Muy sencillo, nunca más le diré a nadie que la próxima es la buena porque realmente no lo sé, le desearé que sea la buena, que tenga suerte, le apoyaré, le animaré, le enviaré millones de besos y abrazos pero no le aseguraré ni le diré que lo presiento porque ni lo sé ni confío a estas alturas en intuicciones,  no me gusta asegurar lo que no sé, como si fuese tan fácil...

He oído mil veces esas frases dichas con mucho cariño, también las he dicho, pero al final siento que es subestimar lo complicado que es querer ser madre e ir batacazo tras batacazo después de demasiados intentos...es durísimo chocarse de frente con cada negativo o pérdida gestacional y que la respuesta sea no te preocupes que a la próxima lo consigues "¿Ah, sí? Gracias, me quedo más tranquila...no sé de qué me preocupo, parezco tonta llorando si la próxima es la buena...". Me deja la sensación de que lloro por una tontería, cuando realmente creo que me gané el derecho al pataleo, eso por lo menos.

Y es curioso que no quiera oír "en la próxima lo consigues" y desteste de la misma forma que me digan "Si no es será por algo", "Aunque luches a veces no todo es posible", "Tienes que pensar también en la posibilidad de no lograrlo" y frases similares...PUES NO, NO PUEDO PENSAR QUE NO VAYA A SER POSIBLE ALGÚN DÍA, odio esas frases pesimistas más aún de lo que he empezado a no soportar las que dan por hecho que la próxima es la buena como si fuera pan comido.

No quiero parecer borde con esta reflexión, hay mil respuestas peores e incluso ofensivas al respecto, no son respuestas insensibles, simplemente es que no sabes qué decir y sueltas una de las frases estándar, pero en este largo camino me he dado cuenta que prefiero el silencio, un abrazo o un lo siento...


domingo, 5 de enero de 2014

Esperar...

...¿A qué?

Después de cada negativo aparece la gran pregunta ¿Ahora qué? En mi libreta de respuestas no existe "lo dejo", sería bueno que estuviese y evitar seguir machacándome pero no está, la busqué una y mil veces y no aparece. Por lo tanto sólo me quedan 2 caminos: seguir o esperar.

¿Esperar a qué? Esa es la pregunta sin respuesta, la que hago cada vez que yo o alguien me lo sugiere. Para mí esperar es no caminar cuando no hay respuesta. Por muy duras que han sido las esperas puedo aceptarlas con un objetivo: una prueba médica necesaria o aconsejable, después de un legrado, un quiste, una hiperestimulación...por todas ellas he pasado a regañadientes y no me ha quedado otra que aguantar ansiosamente que pasara el tiempo, unas veces mejor que otras, pero lo hice.

¿Alguien me va a firmar un documento que asegure que si espero 3, 6 ó 12 meses la próxima será la buena? Si alguien me lo asegura yo seré la más paciente, pero eso no ocurrirá y cruzarme de brazos no va conmigo. Quizás si tuviese 5 años menos lo vería diferente, pero ahora quiero ir a buscar a la suerte y no esperar a que la suerte me encuentre, la vida me ha enseñado que sólo luchando obtendré recompensas.

Mi única opción es seguir...


viernes, 3 de enero de 2014

Lo más duro...

...no es un negativo.

 Ha pasado casi una semana de mi último negativo, sigo triste, el camino hacia la maternidad está siendo mucho más duro de lo que nunca imaginé y aún así sé que no estoy en el peor momento de todos los vividos.

La situación actual es un cúmulo de acontecimientos que sumados hacen una montaña enorme, pero el peor momento fue el primer aborto, nunca me he sentido tan mal como entonces, el bioquímico también fue muy duro, probablemente si hubiese vivido antes el bioquímico que el legrado lo hubiese vivido peor aún, pero ahora después de todo lo pasado miro para atrás y aunque no quisiera vivir jamás ni un negativo, ni una mala beta, lo que definitivamente es insoportable fue dejar de oír su latido, le agradezco a mi segunda estrellita que no me hiciese pasar por lo mismo, otra vez no.

Intento buscar algo positivo dentro de este pozo de mierda y lo único que puedo decir es que después de todo no paso por el peor momento de mi vida, si logré volver a sonreír antes (que no ser feliz) ahora también lo conseguiré, mientras tanto no puedo estar de brazos cruzados, prefiero seguir tentando la suerte, eso es lo único que me mantiene en pie, seguir luchando, seguir buscando, seguir intentando encontrarme cara a cara con la suerte...