miércoles, 15 de junio de 2016

Educando...

...a la Rubia y a los abuelos.

Últimamente aparezco poco y casi siempre para explicar las cosas que me hacen feliz junto a mi rubia, pero el día a día también tiene momentos menos agradables con los que debo lidiar y paso mis malos ratos, al final en la balanza lo bueno supera con creces a lo malo, pero eso no quita que no siempre estoy subida en mi nube particular.

Hay diferentes problemillas que me pueden preocupar, pero de momento el tema estrella (por recurrente) son los abuelos y cómo ir a una en la educación de la Rubia.

Imagino que educar a un hijo en pareja debe ser complicado, pero educarlo en trío os juro que es desesperante, más cuando 2 de las 3 personas que lo hacen son de otra generación y un pensamiento muy diferente, cuando no acaban de entender que la que pone las pautas soy yo y ellos deberían intentar respetarlas, se me hace complicado.

No quiero parece desagradeciada con ellos, todo lo contrario, sin ellos (a pesar de todo) el día a día sería mucho más duro y no podría disfrutar tanto de mi niña, no los cambio por nada ni nadie y asumo que tengo que lidiar con la situación, así que me toca educar a la Rubia mientras también intento que los abuelos entiendan mi forma de pensar (aunque sé que lo que puedo conseguir es menos que más).

Por un lado se comportan como abuelos (que es lo que toca) pero por otro quieren cubrir un papel que en nuestra familia no existe y no sé cómo hacerles entender que soy yo la que debo hacerlo y no ellos...esta parte es la complicada.

La experiencia de estos 20 meses es que mi madre sólo sigue mis directrices si alguien de fuera las ratifica, que se lo diga yo no sirve de nada...os puedo poner ejemplos como el porteo, según ella la niña estaba siempre mejor en su cochecito, he porteado, lo sigo haciendo, pero menos de lo que me hubiese gustado por no oírla; cuando empezamos con la alimentación complementaria el tema de los horarios no había manera de normalizarlos, su afán era darle el bibi tarde para que se lo bebiese todo, con lo que la acababa comiendo a las 3-4 de la tarde y merendando a las 18-19, no entendia que si a las 9 se tomaba sólo un cuarto de bibi era porque no tenía más hambre...un mes peleándo con ella hasta que una amiga con un peque de la misma edad me dio la razón...pero estos son ejemplos que nada tienen que ver con los temas que ahora me preocupan, lo referente a la educación y los valores que me gustaría inculcarle a la Rubia son ya un tema prioritario.

No saben decir NO, no saben marcar límites justos y explicarlos (y mantenerlos)...si no estoy yo les digo que hagan lo que consideren oportuno aunque les intento explicar que haría yo (que seguro que también me equivocaré muchas veces pero intento ser coherente). Los ejemplos pueden ser muy tontos pero tonterías así son muchas al día: la Rubia pide una galleta, se le da, ella siempre quiere dos pero yo le digo que cuando acabe una me pida otra, las primeras veces me lloraba (cuando era más peque le partía la galleta y para ella eran 2...pero yo ahora le explico que o una grande o 2 pequeñas, ella ahora no quiere que se la rompa) a mí ya no me llora pero a mis padres sí, ellos le dan la segunda galleta y esa segunda galleta siempre acaba en el suelo o las 2 a medias, etc...lo otro que intenta conmigo es que cuando tiene la primera galleta a medias me la da y me dice mamá, las primeras veces la cogí y me la comí, en cuanto me la metía en la boca me pedía otra y claro, no me quedaba otra que dársela...ahora la guardo aunque ella me insiste en que me la coma, al momento me pide otra galleta, le doy la empezada y me dice que no, que otra y yo le digo que cuando se acabe esa le doy una segunda (me lloró las 2 primeras veces, ahora se conforma y seguramente en breve dejará de darme galletas a medias para pedirme otra inmediatamente) pero los iaios no "me siguen" hacen lo que les pide, les digo que lo eviten pero no hay manera, ahora sólo aspiro a que no lo hagan cuando esté yo delante porque ya sabe a quien debe pedir las cosas para conseguir su objetivo y evidentemente se va directa a ellos, estoy "enseñándoles" a los iaios la frase "Díselo a mamá/Pregúntale a mamá".

Como decía antes, es un ejmplo tonto, pero como éste hay muchísimos y me preocupa el mensaje final que le dan, evidentemente no es por desperdiciar una galleta, ni una caja entera, es porque son esas pequeñas cosas que a su edad le van formando los valores más elementales...que si ocurriese una vez no pasa nada, pero pasan mucho tiempo con ella y considero que deben asumir esa responsabilidad, no solo como abuelos si no también como "abuelos educadores", la otra solución (que pasen menos tiempo con ella) no me parece justa ni para ellos que disfrutan como enanos, ni para la peque que los adora.

Si me dejaran darles pautas e intentaran (que no digo que lo consigan siempre) seguirlas me conformaría, pero es que a cualquier cosa que comento me dicen frases del estilo: "¿A ti quién te educó?/¿Tan mal lo hicimos contigo?" y yo estoy cansada de decirles que cuando me educaron a mí no me consentían, por falta de tiempo (trabajaban los dos sin ayudas), porque se pensaba de otra manera, porque miraban mucho la economía, etc...pero que la dedicación que puden darle ahora a la niña debe estar más basada en el amor que en el consentimiento superficial, no sé si me explico.

Otro ejemplo muy tonto es que mis padres tienen un adorno que es un pájaro que cuando lo tocas canta, a la Rubia le encanta y siempre lo busca, la frase de mi padre es: "¡Pégale al pájaro, pégale!", le dije mil veces que sustituya el verbo "pegar" por "tocar/acariciar" y según él estoy llena de tonterías...se enfada, amenaza con no pasar a verla todas las tardes (suelen pasarse por casa a las 19h. cuando estoy preparando la cena y así la entretienen mientras cocino).

Expliqué un par de cosas pero como os digo son muchas las que van surgiendo y no hay manera de que me den la razón alguna vez y no discutamos, cuando no es uno, es otro y me da mucha pena que no seamos capaces de ir en una misma dirección. Al final intento dejar claro que la que toma las decisiones importantes soy yo y deben respetarlas, pero me suena a imposición y me gustaría que fuese un consenso...mi madre también me da consejos que cuando los veo lógicos los acepto y los pongo en práctica, reconozco cuando tiene razón y se lo digo, a veces también debe convencerme, pero estoy abierta a escucharla, pero ellos se cierran en banda...a veces tengo la sensación de tener 2 hijos adolescentes que piensan de mí que soy un rollazo y no estoy en la onda :P

Aaaaiinnnsss...que igual se me hace grave y desde fuera lo veis una tontería, si es así decídmelo porque de verdad que siempre pienso que podría hacerlo mejor y no sé cómo!!! Cuando estamos con los iaios me gustaría estar menos pendiente de todo, poder opinar, conversar y acordar cosas sin discutir, seguro que si ahora vivimos un período maravilloso lo otro sería el cielo!!! 

Bueno guapas, gracias por aguantar mi rollo y hasta pronto...

miércoles, 1 de junio de 2016

La granja...

...y la Rubia.

Una de las grandes pasiones de la Rubia son los animales, a mí me encanta que sea así, pero cuando digo P-A-S-I-Ó-N, es así, en mayúsculas y vocalizando bien. 

La primera que lo sufre a diario es nuestra gata, bueno nuestra...la de ella porque la tiene todo el día abrazada que parece su garrapata. Es entrar por la puerta de casa que ya va gritando: HOLA! y en cuanto baja del carro va corriendo a verla. Si está en el sofa le pone la cabeza cual minino y se restriegan frente con frente, si está durmiendo le importa 3 carajos, la despierta para hacerle mimos, si está paseando por casa la persigue y la abraza para tumbarla en el suelo, una vez la tiene entre su brazos apoya la cabeza en su lomo con el culo en pompa y así se pasa el rato que Cloe le deja, que podrían ser horas si ella quisiera. Mi padre flipa porque él no puede tocarla (más bien es porque es miedoso y no sabe jugar con ella, aparta la mano rápido y así es como puede llevarse más fácilmente un arañazo). La gata respeta más a la Rubia que la Rubia a la gata, tengo que estar vigilando que no la apriete demasiado, que no le coja la cola, que no se tumbe encima de sus patas, etc...sé que no lo hace con maldad, es muy pequeña y hay que enseñarle lo que puede y no puede hacer, como suelo decir alguna vez la trata con exceso de amor.

Por la calle saluda a todos los perros que se encuentra, les recibe con uno de sus atronadores HOLA! (que el volumen aún no lo tiene regulado), ante tan simpático grito los dueños suelen pararse y mi niña ya es feliz no, lo siguiente, se acerca un poco y les dice "MUAAAA", intenta tocarlos, si se van los persigue, etc... Con las pájaros de la calle más de lo mismo, en definitiva con cualquier bichito viviente que pase ante sus ojos.

Ante una evidencia tan grande decidimos pasar un fin de semana con amigos en un casa rural con granja, fue todo un éxito, como no podía ser de otra manera. A la Rubia le daba igual que el animal en cuestión midiese 20 cm. o 2 metros, que tuviese cuerno o plumas, pico o dientes...lo único que importaba es que habían muchos y muy variados: ocas grandes y bebés, gallinas, gallos y pollitos, cabras y cabritas, ovejas y ovejitas, conejos y conejitos, pavos reales y no reales, tortugas de agua y de tierra, ranas, burros, caballos, un ciervo. 

Estuvo emocionadísima todo el finde, el entorno era ideal y cuando no estábamos en la granja estábamos en el precioso jardín que tenía nuestra cabaña o haciendo senderismo por los alrededores (bendita manduca).

Os dejo una muestra de nuestro espectacular puente en la granja...